Lo que hagamos con el cuerpo de nuestro familiar muerto depende de lo que creemos sobre la vida después de la vida y sobre lo que haya decidido el muerto y que nos lo haya comunicado antes de morir. Algunas culturas antiguas como los romanos y los griegos incineraban a sus muertos.
Recientemente una señora murió y los hijos que le sobrevivieron se pusieron a discutir sobre el qué hacer con el cuerpo de mamá: ¿lo enterramos o lo incineramos?, después de una larga discusión llegaron al acuerdo de enterrarla. Este caso no es lejano a nosotros pues hemos pasado por esto, cuando muera un familiar nos encontraremos con el mismo dilema.
Dicen algunos escritos de cultura clásica sobre los romanos: “Junto a la tumba situada en una de las vías que conducían a la ciudad, tal como mandaba la ley, se incineraba el cadáver. Sobre la pira se colocaba al muerto dentro de su ataúd. Los familiares y los amigos ponían en él los objetos que habían sido del agrado del difunto; le abrían y cerraban los ojos por última vez, le daban un beso de despedida y un pariente o amigo encendía la pira, adornada con flores y recipientes de perfume.
En los cementerios de las grandes ciudades, solía haber un horno crematorio qu facilitaba las tareas de la incineración. Cuando las llamas se extinguían, las brasas eran apagadas con vino, y los huesos que quedaban se recogían, se untaban con ungüentos perfumados y eran depositados, juntamente con las cenizas, en una urna funeraria. Las urnas funerarias eran unos recipientes con tapadera, de diversas formas y materiales (de plata, plomo, vidrio, cerámica, etc.).
Hasta el siglo II de nuestra era, en que se generalizó la inhumación de los cadáveres, la forma de enterramiento más usual fue la incineración. De hecho las dos formas coexistían, pero generalmente la inhumación era reservada a la gente pobre y los esclavos, mientras que la incineración estaba reservada a los miembros de familias nobles o acomodadas”.
Cicerón escribe sobre este tema y dice que en épocas recientes (de Cicerón, en sus leyes) se empezó a usar la incineración porque antes, dice, el tipo de sepultura más antiguo es aquel en que el cuerpo retorna a la tierra y, después de ser depositado ahí, es cubierto por ella como si fuera un manto maternal. Y fueron los Cornelios los que empezaron a usar la incineración.
Por su parte los israelitas, nunca practicaron la incineración, dice Manuel de Tuya quemar un cadáver era según la mentalidad hebrea un ultraje que sólo se podía infligir a los grandes criminales”
Según el pastor Juventino Naranjo Hernández, en la Biblia sólo se mencionan seis casos de incineración:
- Acán y su familia por el pecado de codicia y la mentira (Josué 7:15-25).
- El Rey Saúl y sus hijos, que fueron quemados por los del pueblo de Jabes en virtud de haber sido rescatados de la humillación de sus cuerpos por los filisteos y siendo que él mismo se mató (1 Samuel 31).
- Tamar que fue sentenciada a ser quemada por el pecado de fornicación, aunque no sucedió así por el reconocimiento de que era más justa que Judá (Génesis 38:24).
- La ley de Moisés indicaba que los que cometían incesto debían ser quemados (Levítico 20:14).
- También a la hija que deshonra a su padre, si es sacerdote, debería ser quemada (Levítico 21:9).
- En el caso de los amonitas debían ser castigados porque quemaron los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos (Amós 2:1).
Hoy día se ha generalizado este método de enterrar a los muertos y en nuestro México es más barato, ya que aun la caja que es por ley utilizar puede ser rentada. Se crema por espacio, por ser más barato, porque ahora existen hornos con toda la seguridad y cuidado en la emisión de los gases, porque sólo acelera el proceso de volver a la tierra, porque la despedida es menos difícil, por motivos de traslado a otros lugares.
Algunos dicen que no es conveniente quemar los cuerpos porque quemar es muy traumático, la cremación no es un proceso natural de incorporación a la tierra, emocionalmente es mejor quedarnos con la idea de nuestro amado dormido, Y sólo aceptan la cremación en casos de enfermedad por salud pública.
Por otra parte otros indican que no se señala en la Biblia ninguna forma de mejor entierro, de todos modos el espíritu se separa del cuerpo y el cuerpo se descompone y fue por dignidad que se quemaron cuerpos en el A.T. muchos de nuestros hermanos han muerto quemados (vivos), ya sea por los romanos o por Hitler.
Sigue diciendo el pastor Juventino Naranjo que “en el Nuevo Testamento tenemos poca enseñanza y ejemplos de muertos y su sepultura: como Cristo, Lázaro y Ananias y Safira. En cambio se ve que aquella gente honraba a sus muertos con la sepultura y muchos tenían comprada su tumba antes de su muerte (Juan 19:41). Si queremos conocer y seguir las costumbres de la Biblia, debemos poner atención a lo que los teólogos y exegetas nos dicen, ya que no hay una doctrina en cuanto a esto, sino costumbres y cultura”.
De varias cosas estamos seguros: Es necesario platicar del tema con nuestros amados, aunque a muchos no les guste, la muerte llegará indudablemente, a menos que Cristo vuelva pronto y sólo seremos transformados, que esa es nuestra oración ferviente. Pero si no, debemos ponernos de acuerdo para que no nos tome por sorpresa.
Estamos totalmente seguros que Dios que nos creó con poder también nos resucitará en el día postrero en el día de Jesucristo y con la supereminente grandeza de su poder seremos también resucitados como Cristo resucitó, con un cuerpo espiritual (1 Corintios 15). Gloria a Dios.
Pastor Juventino Naranjo Hernández
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