…el efecto de la justicia será paz…
Isaías 32:17
Hace pocos días, para ser exactos en el mes de septiembre del año en curso, se cumplieron 199 años de la independencia de México como país, del yugo esclavizante de quienes en esos años ostentaban el poder sobre un pueblo carente de la verdadera justicia a que todo hombre y mujer tienen derecho, por lo cual es menester hacernos la pregunta: ¿en qué ha cambiado la justicia y se han beneficiado por quienes lucharon los que ahora llamamos héroes de la patria? Nuestro análisis es simple, realista y concluyente: poco o casi ningún beneficio. Parece que cada día los problemas sociales y económicos se agravan y la gente oprimida no encuentra la salida. Las nuevas leyes hacendarias aprobadas hace unos días, en lugar de traer esperanza y mejores tiempos para nuestros conciudadanos y hermanos, producen un descontento generalizado por esta serie de injusticias, a lo cual como iglesia debemos clamar por la justicia de Dios, llamando la atención a los que nos gobiernan, haciéndoles ver que sus acuerdos siguen atentando contra los más débiles.
También hace poco, en el mes de julio de este mismo año, se cumplieron 500 años del nacimiento del teólogo, pensador y pastor Juan Calvino y en muchas partes del mundo se han celebrado conferencias, talleres y obras de teatro para recordar a uno más de los hombres de Dios, quien con sus aciertos y desaciertos, luchó por una verdadera transformación de la vida de la iglesia, y que, no obstante carecer de los recursos necesarios y aprobación de los que ocupaban la jerarquía de la iglesia, se esforzó como el Josué bíblico y con valentía enfrentó al mismo gobierno ginebrino para que éste llegara al conocimiento de la palabra y justicia de Dios, y así conducirse de acuerdo con sus mandamientos para ser más justos con el pueblo al que gobernaba.
Finalmente, el pasado 31 de octubre se cumplieron 462 años del inicio de la Reforma Protestante en Alemania, estando al frente de ella Martín Lutero, quien no sólo luchó por reformar la iglesia, sino que fue capaz de soportar los ataques de los jerarcas y príncipes de la iglesia, incluyendo al papá León x y el emperador, pues buscaba un mejor orden social y espiritual para el pueblo anhelante de justicia y lleno de deseos por conocer la palabra de Dios. Eso trajo como resultado que gobierno, jerarquía y pueblo, incluyendo a las mujeres, se transformaran bajo el reto de ser lo que Jesucristo está esperando que sus seguidores sean “luz en las tinieblas y sal de la tierra”, a fin de traer como resultado que “…el efecto de la justicia será paz…”.
—Pbro. Rodolfo Espinosa Ceballos
Director de Publicaciones El Faro, S.A. de C.V.
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