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Editorial: ¿Son pocos los obreros? |
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| Enviado el Martes, junio 29 @ 21:14:33 CDT por publicacioneselfaro |
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La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe a sus obreros a su campo. ateo 9:37, 38 nvi
Jesús no solamente miraba a las multitudes que lo rodeaban sintiendo compasión de ellas para luego irse a la aldea siguiente.
Él sanaba toda enfermedad y toda dolencia (Mt. 9:35), por lo cual le dijo a sus discípulos que necesitaba obreros para ayudar en esta tarea. En efecto, Jesús hasta les dijo que los obreros que había en ese entonces, no alcanzaban para asistir al gran número de personas que necesitaban ser sanadas de sus diferentes dolencias, y que era menester orar al Padre para que enviara más obreros para atender esas necesidades.
Si en los tiempos en que Jesús llevó a cabo el ministerio del que nos habla el Evangelio de Mateo había necesidad, hoy se ha acrecentado y las palabras dichas a sus discípulos, nos las dice ahora a nosotros para asumir este ministerio pastoral donde están incluidos todos los miembros de su iglesia. La necesidad es la misma. Multitud de personas en la sociedad en que no ha tocado vivir están necesitadas. Y la mayoría de los cristianos, no sé si por otro tipo de quehaceres, están demasiado atareados para ver siquiera la necesidad y muchos menos suplir esa necesidad de la gente que cada día ve que sus esperanzas de misericordia se vean atendidas por el trabajo y caridad de los obreros, llámense pastores o laicos, sean hombres o sean mujeres.
Jesús nos hace preguntas y, quizás como los discípulos que le acompañaban en ese entonces, guardemos silencio o hasta las ignoremos. ¿Estás demasiado ocupado con la escuela, el noviazgo, el trabajo, los cargos eclesiásticos, los deportes —si es que los practicamos—, todas las cosas que llenan tu vida, para servir a las personas que te rodean? ¿O estás dispuesto a ser uno de los obreros que Jesús ha llamado para ayudar a los necesitados? ¿Con qué clase de pastores, líderes de cuerpos eclesiásticos, jóvenes, hombres y mujeres, desea Jesús contar en nuestros campos? Indudablemente, con aquellos que por sobre todas las cosas, amemos al Señor, pues para poder servir en la obra, para poder amar y servir a los demás, tenemos que haber aceptado por convicción el llamado de Jesús. Si amamos a nuestro Dios, nuestro primer compromiso será con Él y no con las circunstancias o grupos de poder. Trabajaremos por vocación y no por salario o demandas ajenas al llamamiento supremo. Busquemos primero el Reino de Dios y lo demás nos vendrá por añadidura. Nuestra primera meta como obreros del Señor es agradarle y servirle.
Como consecuencia de amar y servir a Dios, nos mostraremos sensibles a amar a su pueblo. Nuestra tarea pastoral como pastores y obreros requiere de una entrega servicial al pueblo por el cual el Señor se entregó. La historia y la experiencia nos demuestran que no son pocos los pastores que por su entrega, amor, cuidados y enseñanzas, entre otras tantas cosas, han recibido el rechazo de la gente. Aún de la propia iglesia han recibido críticas y traiciones, sin embargo no siempre ha sido así. Pero es en esas experiencias negativas que el amor por las personas que están a nuestro cuidado puede cubrir multitud de faltas y nos ayudará a sobreponernos para seguir sirviendo a ese pueblo que Dios ama y que como pastores y obreros del Señor es nuestro deber amar, cuidar y servir.
Oremos pues porque el Señor envíe más obreros a sus campos y, les aseguro que, Él traerá lo que está haciendo falta en nuestros campos, pues la cosecha está lista para irla a segar.
Pbro. Rodolfo Espinosa Ceballos
Director de Publicaciones El Faro, S.A. de C.V.
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