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Actualidad: La introducción y expansión del Esfuerzo Cristiano en América Latina |
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| Enviado el Martes, junio 29 @ 21:55:58 CDT por publicacioneselfaro |
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El Esfuerzo Cristiano fue introducido en América Latina por misioneros protestantes norteamericanos y europeos a fines del siglo xix e inicios del xx. En un contexto de relativa apertura a otros credos distintos al católico, el Esfuerzo Cristiano fue plantado en las nacientes iglesias protestantes como espacio eclesial para la juventud, la evangelización, el discipulado y la diaconía; y como espacio de ciudadanía, de reflexión y compromiso con los derechos y libertades fundamentales.
Eran tiempos en que las sociedades misioneras occidentales, exógenas a las sociedades latinoamericanas, penetraban a los países de la región favorecidos por las nuevas condiciones políticas y jurídicas que permitirían —antes o después— la libertad de culto y de conciencia. En consecuencia, eran también tiempos difíciles para los protestantes, debido a la resistencia e intolerancia de los sectores sociales conservadores que buscaban restaurar el antiguo orden colonial, de hegemonía y unicidad católica.
Así, la introducción y expansión del Esfuerzo Cristiano está ligado al movimiento misionero protestante primero, y a las iglesias y denominaciones después. Si bien hoy permanece en algunas denominaciones, en sus orígenes el Esfuerzo Cristiano fue un movimiento no sectario ni denominacional, plantado al mismo tiempo en iglesias congregacionalistas, presbiterianas, metodistas, bautistas e iglesias autóctonas, erigiéndose en una de las más importantes plataformas de integración y cooperación evangélica —junto a las sociedades de Tratados, de Temperancia y de Escuelas Dominicales— en los inicios del protestantismo. En cambio, en su desarrollo, pasado la década de 1950, iría circunscribiéndose a espacios denominacionales específicos.
A continuación, a grosso modo resaltaremos algunas características y datos históricos del Esfuerzo Cristiano bajo estos dos ejes temáticos: de su relación con el movimiento misionero moderno y su institucionalización al interior de algunas denominaciones.
El Esfuerzo Cristiano y el movimiento misionero protestante
Luego de la Guerra Civil Estadunidense (1861–1865), las iglesias protestantes de ese país y Europa vivieron sucesivos avivamientos urbanos que se caracterizaron por reuniones masivas de oración y de evangelización, y por un nuevo impulso hacia las misiones. En ese contexto, nacería —como resultado de una campaña de oración— el Esfuerzo Cristiano en 1881, en los Estados Unidos, y se convertiría al poco tiempo en el mayor movimiento juvenil no denominacional, de extensión nacional e internacional; y, en un fructuoso espacio que proveería de grandes contingentes de jóvenes y señoritas a las empresas misioneras. Así, la relación del Esfuerzo Cristiano con las misiones se gestaría en el propio campo de envío y se extendería en los campos de misión. Esforzadores y esforzadoras de distintas denominaciones partirían como misioneros y misioneras hacía varios países de América Latina y el mundo, y en su labor apostólica, establecerían también las Sociedades de Esfuerzo Cristiano (en adelante sec).
Así llegarían James D. Eaton y su esposa Gertrude C. Pratt a Chihuahua en 1882, enviados por la Junta General de la Iglesia Congregacional, que tenía su sede en Boston, para establecer la obra evangélica en el norte de México. Serían ellos quienes establecerían la Iglesia Congregacional en Chihuahua y con el apoyo de otros misioneros, extenderían su labor a otros lugares como Parral, Juárez, Matamoros, Zaragoza, Cusihuiriachi, Buenaventura y Guerrero. Serían ellos también, especialmente la señora Gertrude la que fundaría la primera sec en la Iglesia de Chihuahua, a principios de 1890, y a poco tiempo sería también ella la principal promotora del movimiento en México y gestora de sus primeras convenciones.
Ese año, además de la sec de Chihuahua se establecerían otras tres: en el Seminario Teológico Presbiteriano en Tlalplan, en la Ciudad de México; en la Iglesia Congregacional de Parral y en la Escuela Teológica de Juárez, ambos en el Estado de Chihuahua. En los años siguientes el número de sec crecería, que para la primera convención nacional en 1895 tenían registrados “veinticuatro sociedades en el país, con más de quinientos miembros”.
En los años inmediatos sucedería lo mismo con otros misioneros y misioneras en México. Las sociedades misioneras presbiterianas (del Norte y Sur de los Estados Unidos) llegadas en 1872 y 1874, empezarían a partir de 1887 a difundir noticias en su periódico El Faro sobre las “sociedades de jóvenes cristianos” en otros países y, años después, varios de sus miembros estarían involucrados en el establecimiento de sec en sus campos de misión. Así, en 1892 llegaría el misionero C. Scott Williams para trabajar en los Estados de San Luis Potosí e Hidalgo, y que a los tres años, en 1895, sería el primer presidente de la Sociedad Unida de Esfuerzo Cristiano —primera instancia interdenominacional que integraría a las sec de México.
De forma similar, la Junta Misionera de Mujeres Cristianas (Los Discípulos) enviaría a dos misioneros en 1895, quienes establecerían la Iglesia Cristiana de los Discípulos en México. A ésta, se integraría años después Samuel Guy Inman, otro misionero-esforzador, que en 1911 sería nombrado presidente de la Sociedad Unida de Esfuerzo Cristiano y más adelante, secretario ejecutivo del Comité de Cooperación en América Latina (ccal) —primer organismo evangélico de nivel latinoamericano que propició la integración y cooperación de las misiones e iglesias protestantes en el subcontinente—.
También, la Sociedad de los Amigos (Cuáqueros) que se establecieron en 1871 en la cuidad de Matamoros, tuvieron años después misioneros comprometidos con el Esfuerzo Cristiano. Para 1922, esta misión e iglesia tenía en total siete sec, cinco de estas juveniles y dos infantiles.
En Chile el proceso de inserción fue similar. En 1896 se tiene noticia del misionero presbiteriano James F. Garvín y sus actividades con la sec de Valparaíso. También en Brasil, donde la presencia misionera estuvo desde más temprano, el Esfuerzo Cristiano tendría un crecimiento y expansión similar a México, que en 1911 se daba cuenta de noventa y tres sec bien organizadas. En Colombia, en la década de 1920, se conoce de varias convenciones locales de Esfuerzo Cristiano, las mismas que involucraban a otras sec cercanas. Allí, en 1926, la Convención Evangélica de Colombianos incentivaría la formación de la Sociedad Unida de Esfuerzo Cristiano Colombiano. En Guatemala, en 1924 los presbiterianos establecerían la primera sec en la iglesia de la capital. Los misioneros fundadores fueron los esposos Sullenberg y la señorita Ella Williams. Los Amigos o Cuáqueros harían lo mismo el mismo año, en Chiquimula con la misionera Helen Kersey.
En Perú, la primera sec se establece en la Iglesia Evangélica de Negreiros, en Lima, en 1907. Su principal propulsor fue el escocés John Ritchie, esforzador–misionero que había participado del Esfuerzo Cristiano en Glasgow, en una de las congregaciones que estuvo fuertemente ligado al movimiento en Escocia: el Tabernáculo de Findlay. De forma similar, otros misioneros británicos establecerían otras sec: Jorge F. Sears formaría la sec de Arequipa en 1912; Guillermo T.T. Millhan y la señorita Joyce M. Baker la sec del Cusco en 1922; y, las señoritas Annie Soper y Roda Gould la sec de Lamas, en el departamento oriental de San Martín.
La primera instancia integradora en este país se impulsaría por un acuerdo del Sínodo de la Iglesia Evangélica Peruana en 1934. En esta reunión se formó una comisión que se encargaría de promover la idea y de convocar al Primer Congreso de Jóvenes, y de nombrar la primera directiva de la Unión de Esfuerzos Cristianos (udec), la misma que se concretó en septiembre de ese año. Este organismo nacional, a diferencia de la de México en 1895, fue constituido por conversos peruanos y un boliviano, siendo su primer presidente el boliviano y ex sacerdote Walter M. Montaño.
También, en esta relación del Esfuerzo Cristiano con el movimiento misionero, acontecería un espacio y esfuerzo de nivel continental. En 1922, promovido por el Comité de Cooperación en América Latina (ccal), se llevaría a cabo la Convención Pan Americana de Esfuerzos Cristianos. Ésta se realizó en la ciudad de Sao Paulo, Brasil, y contó con la participación de delegados de varios países y tuvo entre sus expositores a misioneros–esforzadores —a ese tiempo líderes continentales del movimiento protestante— como el doctor Samuel G. Inman, secretario ejecutivo del ccal y Wenster E. Browning, entonces representante del Esfuerzo Cristiano de Perú.
Por otro lado, cabe mencionar que los Esfuerzos Cristianos participaron de forma directa e indirecta de otros espacios y organismos. En Argentina fueron parte de la Federación Argentina de Ligas Juveniles Evangélicas (falje), que en 1928, en su conferencia nacional tendría como delegados fraternales a jóvenes de Chile y Uruguay. Asimismo en Colombia participarían de la primera Convención Nacional de Juventud Evangélica, en 1939, la misma que un año después se constituiría en la Federación Juvenil Evangélica de Colombia (fejeco). De forma similar, en agosto de 1940, del primer Congreso de Juventud Evangélica de Cuba, en la que se formaría la Federación de Jóvenes Evangélicos de Cuba.
Otro organismo mayor, la Unión Latinoamericana de Juventudes Evangélicas (ulaje) se formaría en Lima en 1941, durante el Primer Congreso Latinoamericano de Juventud Evangélica. En esta ocasión estuvieron representados 20 denominaciones, de 11 países, con un total de 30 delegados. Cabe decir que en la concreción del proceso que posibilitó la formación de la ulaje, los Esfuerzos Cristianos —especialmente de los países del cono sur— fueron sus principales promotores. Aunque también hay que reconocer que en las siguientes décadas los Esfuerzos Cristianos y la ulaje tomarían sus distancias.
El Esfuerzo Cristiano y su circunscripción denominacional
Hoy la situación del Esfuerzo Cristiano en América Latina es distinta. Una de sus mayores características es que están circunscritas en algunas denominaciones pioneras del protestantismo, sin interacción a nivel interdenominacional local o nacional y menos a nivel continental. Esta situación se comprende si consideramos los procesos de nacionalización e institucionalización que vivieron todas las denominaciones pioneras y por otro lado, si atendemos a las nuevas generaciones de misioneros que venían con nuevas tendencias sectarias. Así, las denominaciones pioneras institucionalizarían sus ministerios en departamentos, perdiendo poco a poco los nexos con otros grupos y centrando sus esfuerzos al interior de sí mismos.
Esta ruptura se empezó a dar en las iglesias latinoamericanas a partir de 1930 y en lo que toca al Esfuerzo Cristiano, se hizo manifiesta en los años de 1950. Para entonces en México ya no existía la Sociedad Unida de Esfuerzo Cristiano, por lo que en 1955, las sec de la Iglesia Nacional Presbiteriana formarían una instancia mayor delimitada a las sociedades de esta denominación: la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano (unsec). Lo mismo haría años después la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora. En Guatemala pasaría algo similar el mismo año, al formarse la Unión Nacional de Esfuerzo Cristiano (unec) al interior de la Iglesia Evangélica Nacional Presbiteriana de Guatemala.
En Perú no hubo una organización interdenominacional previa, aunque sí intentos de establecerla. La instancia que aglutinó a las sec fue la Unión de Esfuerzos Cristianos (udec, hoy undec), que si bien era una instancia de la Iglesia Evangélica Peruana, logró convocar a representantes de otras denominaciones como las sec de Huaraz y Lamas. Está última había sido organizada por la misionera Annie Soper en abril de 1931, la misma que enviaría sus delegados al Segundo Congreso de la udec en 1941 y a la Asamblea-Convención en Huancayo en 1946. En los años siguientes esta relación se perdería porque la sec de Lamas se circunscribiría a la Asociación de Iglesias Evangélicas del Nor Oriente Peruano y la udec a la Iglesia Evangélica Peruana.
Hoy, en México, la Unión Nacional de Sociedades de Esfuerzo Cristiano (unsec) está circunscrita a la Iglesia Nacional Presbiteriana de México; de forma similar la Unión de Sociedades de Esfuerzo Cristiano del Presbiterio Nacional de la Ciudad de México (usecpncm) lo está a la Iglesia Nacional Presbiteriana Conservadora de México. En Guatemala, la Unión Nacional de Esfuerzo Cristiano (unec) a la Iglesia Evangélica Nacional Presbiteriana de Guatemala. En Perú, la Unión Nacional de Esfuerzo Cristiano (undec) a la Iglesia Evangélica Peruana. Tenemos entendido que existen otras uniones nacionales o denominacionales en otros países de Centro y Sur América, de los cuales el autor no tiene en el momento información concreta.
En sus orígenes el Esfuerzo Cristiano fue un movimiento no sectario ni denominacional, plantado al mismo tiempo en iglesias congregacionalistas, presbiterianas, metodistas, bautistas e iglesias autóctonas, erigiéndose en una de las más importantes plataformas de integración y cooperación evangélica.
Actualmente, una de sus mayores características es que están circunscritas en algunas denominaciones pioneras del protestantismo, sin interacción a nivel interdenominacional local o nacional y menos a nivel continental.
Eliseo Vílchez-Blancas
Profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Teológico Presbiteriano de México.
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